La Guerra de Mil Años
Ambas razas mantenían la paz sorprendente mente bien la una con la otra, hasta el día en que en una fiesta el primo del entonces Gran Lustrador Sard critico el sombrero que llevaba la hermana de la Reina Tua de los Preq frente a todos los invitados, ninguno de los cuales cuestionaba el mal gusto de la hermana de la reina, que era terriblemente malo, si no la descortesía de resaltarlo, cosa que desato una disputa que termino en que ambas razas se declararan la guerra.
Ambos bandos tenían el plan inicial de conquista los otros veintisiete planetas de su sistema solar y arrinconar a su adversario, consiguiendo así la victoria, aunque luego de casi mil años de guerra en donde cada vez que un bando conquistaba un planeta, lo perdía, para luego recuperarlo y perder lo otra vez, así sucesivamente, manteniendo la guerra en una punto muerto.
Se decide hacer una tregua en el aniversario numero mil del comienzo de la guerra, en un planeta en donde cada raza controlando un lado del planeta, dejando el ecuador del planeta como zona neutral durante la tregua, se reunieron los lideres de cada bando, El Gran Lustrado Lugulis, un hombre con sobre peso y nada de encanto y la Venerable (en su propia opinión) Reina Trubia XVII, después de las correspondientes presentaciones y cortesías diplomáticas, presentaron una gran estatua en honor a los caídos en la guerra. Por un momento casi al mismo tiempo a ambos tuvieron la idea de terminar la guerra, ambos descartaron la idea la idea casi inmediatamente por considerar ridículo ir en contra de las viejas tradiciones, verán después de mil años la guerra se volvió parte de la cultura de ambas razas, cada thulleado y prequines desde que nacía se dedicaba a apoyar los esfuerzos bélicos, ya sea trabajando en fabricas de armas o munición, siendo soldado o simplemente ayudando a celebrar las victorias o llorar las derrotas
En suma los dos lideres planetarios pensaban que ir en contrata de las tradiciones era un esfuerzo inútil y sin sentido, así que después de la celebración, El Gran Lustrador Lugulis y la Reina Trubia XVII se dispusieron a marcharse no sin antes hacer un ultimo brindis por otros mil años de esplendida guerra.
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