La Niebla Púrpura

    No había nacido cuando empezó, me contaron que todo inició cuando una segunda luna apareció en el cielo, más pequeña que nuestra luna y de un intenso rojo. Los primeros en sentirla fueron las personas que vivían en la costa, que se vieron asoladas por grandes tsunamis ocasionados por la gravedad de la nueva luna.

Dejó muy confundidos a los científicos, no todos los día aparece un cuerpo celeste de la nada, usaron sus telescopios, para estudiarla, se encontraron con planicies, valles y montaña, todo muerto, todo cubierto de un polvo rojizo, todo tan familiar y al mismo tiempo extraño.

Intentaron enviar sondas no tripuladas lo antes posible para investigar, pero la luna no estaba dispuesta a soltar sus secretos, siempre se averiaban junto con las naves que los transportaban, estrellándose irremediablemente en su superficie, generando nubes de polvo rojo que se tardaban hasta una hora en disiparse, cayendo el polvo atraído lentamente a la superficie por la baja gravedad de la luna.

Dejaron de intentarlo después del fracaso de una misión tripulada enviada por China, que terminó con la muerte de toda la tripulación, pensaron que tendrían éxito con un alunizaje manual, pero las partes mecánicas de la nave fallaron igual que las partes electrónicas de las anteriores naves, se estrellaron sin que la tripulación pudiera hacer nada, se dieron cuenta que la luna roja no los dejaría alunizaje hicieran lo que hicieran.

Las personas se adaptaron a este nuevo cielo con dos lunas, ignoraban que lo peor estaba por venir.

Se empezaron a propagar rumores de extrañas muertes, que involucraban la aparición de una niebla púrpura, como los tentáculos de alguna monstruosidad marina, al principio en zonas remotas y aisladas ajenas a la civilización.

La niebla aparecía envolviendo a las personas que estuvieran cerca para luego desaparecer. No dejaba residuos, sólo los cuerpos sin vida. Las víctimas aparecían retorcidas en posiciones antinaturales, con una expresión de terror, grabadas en sus rostros. Aun así, quienes estuvieron cerca de los incidentes no escucharon que las víctimas pronunciaran sonido alguno, la niebla se los tragaba en el más absoluto silencio.

Lo peor vino cuando la niebla no desapareció, al principio eran pequeños cúmulos, luego esos mismos cúmulos se fueron agrandando más y más.

Cuando nací la niebla ya había cubierto países enteros… y sigue avanzando.

Desde que recuerdo mis padres y yo nos estuvimos moviendo de campamento en campamento, de ciudad en ciudad, de país en país.

Algunos trataron de encontrar refugio en el mar, en grandes flotas de barcos, como islas artificiales, pero la niebla no distingue entre tierra o mar, no nos dimos cuenta que no había salvación.

Miles de millones de almas arrebatadas entre la niebla tóxica y las guerras por los cada vez más escasos recursos, la niebla no es la única forma de perder la vida en este mundo, mis padres fueron asesinados por saqueadores que buscaban quitarnos la poca comida que teníamos.

Cuando cumplí 18 años, ya no quedaba nada que no estuviera cubierto por la niebla, ningún océano, ningún continente, solo pequeñas franjas de tierra, eso fue hace un año.

Actualmente estoy con un pequeño grupo de sobrevivientes, somos una docena de cansados y hambrientos despojos. Hace mucho que no hemos visto a otros sobrevivientes, ni captado alguna señal de radio… me hace pensar que, tal vez, seamos los últimos. No, se que somos los últimos, somos todo lo que queda de la humanidad.

La veo... la luna roja, hermosa y hostil al mismo tiempo, la niebla nos rodea, se extiende en jirones hacia nosotros, como las garras de un depredador a punto de abalanzarse sobre su tan ansiada presa. No sé a qué fuerza cósmica hicimos enojar, o la causa de su furia hacia nosotros.

 Escribo esto en mis últimos momentos para que quede un registro de los hechos, por si alguien lo encuentra, tal vez un explorador de las estrellas, solo quiero que sepan que estuvimos aquí… también que esto sirva como una advertencia, si ves que de repente aparece una luna roja en el cielo, ten miedo, eso te ha visto.



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